29 noviembre 2006

MI YAYA

Mi yaya está malita. Además de años, so sé muy bien qué es lo que tiene. Lleva semanas pachucha. Me he sentido muy mal y avergonzada por las últimas palabras que le dirigí cuando todavía razonaba bien. Le dije que se lavara, que olía mal. ¡Pobre! ¿Cómo he podido decirle eso? Ella realmente no era la culpable de oler mal. Ya hace años que no puede lavarse bien a ella misma. Lo que necesitaba no eran esas palabras, sino que yo, amándola, puediera lavarla, abrazarla y besarla, y prodigarle palabras cariñosas. ¡Qué malo es hacerse viejo, y no ser comprendido! ¡Qué malo que tu propia familia empiece a perderte el respeto hasta la totalidad!
Recuerdo muchos momentos con mi abuela. Sobre todo tengo una imagen grabada corriendo para cruzar la calle. Yo era pequeña y pensaba: "Mi abuela no es como las otras abuelas, tiene más fuerza, más energía, es una superabuela". También me acuerdo de comer en su casa, me preparaba siempre cosas que me pudieran gustar: Recuerdo sus sopas, pechuga de pollo, churros, tortas a la sartén, un redondo de carne rellena que hacía... Siempre ha sido muy dispuesta. Con 80 años aún íbamos los domingos a comer a su casa. ¡Vaya paliza para ella! Pero nos esperaba complaciente.
Ayer, en el hospital, le lavé la cara y le dije: "Te quiero, yaya" Pero no sé si me entendió. También le pedí perdón por lo que le dije, pero ahora no me oye bien, y su cabeza no está despejada.
Estoy muy triste, porque cuando ella se pone enferma enseguida pensamos en su muerte (son 92 años ya), pero más como un alivio que otra cosa, y eso es muy deprimente. Hubiera deseado para ella unos últimos años más felices. Hubiera querido pasar más tiempo con ella, llevarla a pasear... Pero entre mi olfato maldito, y que no sé cómo hago que siempre estoy ocupada...
No quiero verla sufrir. Se me saltan las lágrimas cuando la oigo quejarse y cuando la veo así postrada, como ahora mismo aquí en el hospital, con los tubos, la sonda, las vendas, los goteros... sabiendo que tiene llagas y heridas y que se debe sentir tan perdida!!
¡Te quiero, yaya! siento no haber sido mejor para ti, perdóname tú, y perdóname, Dios.

05 noviembre 2006