30 septiembre 2007

Pajaritos

Hay que ver la mala leche que tienen.

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27 septiembre 2007

Doblar la camiseta

Aún no sé cuál es más rápido realmente, si el método japonés o el occidental. Yo siempre uso el segundo, pero el resultado tal vez sea más pulcro con el primero.




JUEGO DEL DESTINO



No sabía qué libro podía leer después de los que había leído últimamente sobre Mozart, de Christian Jacq (que para mi gusto, les sobra la mitad a cada uno. Donde hablan de Mozart, bien; pero cuando empiezan a desbarrar sobre las logias masónicas, y encima sin darle ni una pizca de misterio, y al mismo tiempo, sin mojarse demasiado: aburrimiento total).
En la biblioteca del instituto vi un libro grandote y nuevecito, y me dije: voy a probar con éste.
Nadie me lo había recomendado, no conocía al escritor, no me sonaba de nada...
Un breve resumen:
A finales de los años cuarenta, en Connecticut, dos hermanos mellizos son separados al nacer. Nat Cartwright se va a casa con sus padres biológicos –una maestra y un vendedor de seguros–, mientras que su hermano comienza sus días como Fletcher Andrew Davenport, hijo único de un multimillonario y una dama de la alta sociedad.
Los dos hermanos crecen sin conocer la existencia del otro. Nat lucha en Vietnam, llega a ser héroe de guerra y, tras acabar sus estudios, se convierte en un banquero de éxito. Mientras tanto, Fletcher se distingue como abogado criminalista antes de ser elegido senador.
Sus vidas siguen caminos separados hasta que uno tiene que defender al otro, acusado de un asesinato que no cometió. Más tarde se enfrentarán en la arena política, como candidatos al cargo de gobernador de su estado. Rivales, primero sin saberlo, luego sabiéndolo, tienen que resolver un extraño dilema: si uno gana, el otro tiene que perder...

La verdad es que me ha gustado bastante. En algún momento es un poco flojillo, (ya me diréis si lo leéis) al menos eso me ha parecido a mí. Me refiero sobre todo al juicio de Nat. Primero lo pinta como si fuera imposible salir de la situación, y el propio lector ya se da cuenta de todos los errores de la policía.
Pero en general, la historia es muy entretenida, fácil de leer y de comprender.

09 septiembre 2007

SI NO FUEREIS COMO NIÑOS



Hace unos pocos días, mi hijo Ángel, que aún no tiene los dos añitos, se despertó el primero en casa. Jonathan fue a levantarle y darle el desayuno. Lidia y yo nos hacíamos las remolonas, y nos perdimos su primera oración. Pero Jony me la contó. Fijaos qué cosita tan tierna:
"Esús,...entos...Amén"