13 julio 2008

COMO UNA VACA SIN CENCERRO


Mira que yo siempre he rechazado el cine español, porque pensaba que estaba lleno de malas palabras, travestis, sexo y tonterías, pero las dos últimas películas que he visto han hecho aflorar en mí muchos sentimientos. Me partí de risa con "Fuera de carta", y hoy, he llorado viendo "La flor de mi secreto", concretamente en la parte en que Jacinta, la madre de Leo, se acerca a la cama donde yace su hija, pálida e inapetente. La madre intuye el drama de Leo, y se lamenta: "¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!".
No hay la menor comicidad en la comparación. Ante la mirada extrañada de Leo la madre explica: "...perdida, sin rumbo ni orientación, sin nadie que te controle... Como yo... Yo también estoy como vaca sin cencerro, pero a mi edad es más normal. Cuando a las mujeres nos deja nuestro marido, porque ha muerto o se ha ido con otra, que para el caso es lo mismo, nosotras debemos volver al lugar donde nacimos. Visitar la ermita del santo, tomar el fresco con las vecinas, rezar novenas con ellas, aunque no seamos creyentes porque si no nos perdemos por ahí como vacas sin cencerro..." El cencerro, como el matrimonio, implica un compromiso, a veces una pesada carga, pero también significa, y a eso se refiere la madre, que no estás sola. Una vaca con cencerro no puede perderse, el pastor la encontrará guiado por el din-don. La vaca con cencerro lleva su propio faro bajo el cuello.
Después de escucharla, Leo mira a su madre y se ve reflejada en ella. Por distintas razones, ambas están solas. Sin cencerro.

Me he sentido así también, como una vaca sin cencerro. Sólo que no sé a dónde volver, he perdido mis orígenes.

1 comentario:

Pedro dijo...

He llegado a tu blog por casualidad, como creo que ocurren las buenas cosas de la vida casi siempre, y aparte que he disfrutado con él, he tenido la oportunidad de conocerte un poquito, y me ha llamado la atención este post en el que dices que has perdido tus orígenes. Tu misma lo dices, los has perdido, pero siguen estando, quizás en otro sitio, tal vez en otras personas, pero la fuente de la que nos nutrimos no siempre está donde queremos o donde creemos. Te lo digo por experiencia propia, no pierdas la fe, y agárrate a las dos o tres cosas importantes que seguro tienes en tu vida (por lo que he visto, dos hijos maravillosos -yo también tengo dos niños que son mi vida-).
Ah, y los cencerros hacen mucho ruido, pero en realidad están huecos y son molestos a la larga.
Perdona por el rollo. Tienes toda mi simpatía y mi apoyo. Animo y adelante, ahora y siempre.